¿Cuáles son los beneficios de usar lágrimas artificiales sin conservantes?

5 septiembre, 2022

Las lágrimas artificiales se utilizan para mantener hidratada la superficie ocular, con el objetivo de contrarrestar la sequedad provocada por patologías como el ojo seco [1]. La lágrima está formada por tres capas diferenciadas: acuosa (la que se produce en la glándula lagrimal), mucosa (la más interna, que se produce en la conjuntiva) y lipídica, la más exterior, en contacto con el aire, que se produce en las glándulas de Meibomio. La función de las lágrimas es humectar la superficie ocular, protegiendo los ojos frente a agentes externos [2].

Las lágrimas artificiales pueden ser un medio seguro y efectivo para tratar el síndrome del ojo seco, un trastorno a largo plazo que causa molestias en el ojo y trastornos visuales como visión borrosa, y que afecta a millones de personas en todo el mundo [1].

Escoger lágrimas artificiales sin conservantes [3] tiene una serie de beneficios que pueden ser decisivos para la salud ocular del usuario. Por un lado, el uso prolongado y repetido varias veces al día de lágrimas artificiales con conservantes puede generar un efecto tóxico sobre la superficie ocular [4]. Estos conservantes se han asociado con alteraciones en la córnea, la conjuntiva y la película lagrimal [5]. Teniendo en cuenta que si se padece síndrome del ojo seco es necesario aplicar estas lágrimas con frecuencia, lo más recomendable es emplear siempre opciones sin conservantes, que son una garantía para una buena salud ocular.

Los envases monodosis, al ser de un solo uso, son siempre sin conservantes, ya que no requieren de estos agentes para mantener el producto en buenas condiciones de esterilización. Sin embargo, en el caso de las lágrimas artificiales multidosis existen dos opciones en el mercado: las que contienen conservantes, que se usan para evitar el crecimiento de microorganismos, y las que son sin conservantes, que incorporan un sistema de filtración esterilizante que no requiere el uso de estos agentes [4]. Entre los conservantes más utilizados, el más habitual es el cloruro de benzalconio [6].

Así pues, escoger lágrimas artificiales sin conservantes es la opción más recomendable [6] [7], ya que garantizan que el producto se mantenga en condiciones de esterilidad una vez abierto y evitan los posibles efectos adversos que podría tener sobre la salud ocular el uso reiterado de lágrimas artificiales con conservantes.

Esta recomendación se aplica a todos los usuarios, pero especialmente a aquellas personas que padecen sequedad ocular que suele requerir la aplicación de lágrimas varias veces al día [6]. El empleo de varios colirios a la vez aumenta la exposición a los conservantes, ya que la concentración a la que está expuesta la superficie ocular aumenta con el número de aplicaciones. Además, las dosis repetidas pueden tener un efecto de acumulación de conservantes [4].


REFERENCIAS:

[1] Pucker AD, Ng SM, Nichols JJ. Over the counter (OTC) artificial tear drops for dry eye syndrome. Cochrane Database Syst Rev. 2016 Feb 23;2(2):CD009729. doi: 10.1002/14651858.CD009729.pub2. PMID: 26905373; PMCID: PMC5045033.

[2] Mayorga, M.T. Película lagrimal: Estructura y funciones. Ciencia y tecnología para la salud visual y ocular. 2008;11: 121-131

[3] Gegúndez Fernández, J.A.. Controversias en superficie e inflamación ocular: Lágrimas artificiales clásicas frente a las nuevas lágrimas artificiales. Boletín de la Soc. Oftalmo. De Madrid – N.º 53 (2013)

[4] Herrero Vanrell, R.. Generalidades de los conservantes en las formulaciones oftálmicas. Arch Soc Esp Oftalmol 2007; 82: 531-532.

[5] Kaur, I.P., Lal S, Rana C, Kakkar S and Singh H.. Ocular preservatives: associated risks and newer options. Cutaneous and Ocular Toxicology, 2009; 28(3): 93–103.

[6] Barberá Loustaunau, E. andVázquez Castro F.. Tratamientos tópicos oculares: revisión. Inf Ter Sist Nac Salud 2009; 33(3): 80-87.

[7] Puy Gallego, P., Benítez del Castillo Sánchez JM, García Sánchez J.. Estudio fluorofotométrico del efecto del tratamiento con lágrimas artificiales en un grupo de pacientes con ojo seco. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología. 1999 ;74 (3):145-151.

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