En relación con la cirugía refractiva, se han desarrollado variedad de técnicas de cirugía refractiva, entre ellas la cirugía LASIK, llamada así por sus siglas en inglés Laser-assisted in-situ keratomileusis, que es la técnica más conocida y frecuentemente realizada. [1]
Mediante la cirugía LASIK se consiguen corregir problemas de visión causados por errores de refracción como la miopía (mala visión de lejos), la hipermetropía (mala visión de cerca) y el astigmatismo (problema de enfoque y distorsión de la imagen). Estos problemas provocan un mal enfoque de los rayos de luz en la retina, dando lugar a una visión borrosa. [1]
Este tipo de cirugía consiste en un cambio de la forma de la córnea (la parte transparente en la parte frontal del ojo) de forma permanente mediante un láser. De esta forma se corrige el error de refracción, mejorando la visión y reduciendo, o incluso eliminando, la necesidad del uso de gafas o lentes de contacto (lentillas). [1] [2]
La cirugía LASIK es un procedimiento quirúrgico ambulatorio. Tarda de diez a quince minutos por cada ojo. [3]. Se practica con mayor frecuencia en las personas con miopía. También se utiliza a veces para corregir la hipermetropía y el astigmatismo. [2]
Después de la intervención…
Los pacientes deben tener expectativas realistas sobre la calidad de visión que se puede lograr con LASIK. Como cualquier cirugía, LASIK conlleva riesgos por problemas o complicaciones que se deben considerar. Algunas personas tienen efectos secundarios después del LASIK que generalmente desaparecen con el tiempo. Sin embargo, en casos raros, pueden no desaparecer. [1]
La técnica del LASIK es el procedimiento más ampliamente utilizado para la corrección de defectos refractivos. [3] Esto ha hecho que se haya ganado una gran experiencia en su práctica y el número de complicaciones durante la intervención y/o posoperatorias se hayan ido reduciendo con el paso del tiempo. [4] Sin embargo, los síntomas de ojo seco siguen siendo una de las complicaciones postoperatorias más frecuentes. [3] [4]
El síndrome del ojo seco es la complicación más común de la cirugía LASIK, incluso en pacientes que no tenían el ojo seco antes de la cirugía [5]. Después de la operación, del 20 al 40% de los pacientes presentan síntomas como ojo seco, ardor, picazón, molestias o sequedad de la superficie ocular. Estos síntomas generalmente se resuelven entre los 6 y los 12 meses posteriores. Hasta el 20% de los pacientes tienen síntomas persistentes, aunque solo del 2% al 3% los considera molestos. [1]
En el caso en el que su oftalmólogo lo crea conveniente, podría recomendarle el uso de lágrimas artificiales durante el tiempo que considere oportuno para la mejora de los síntomas asociados a la sequedad ocular.
Bibliografía:
[1] https://www.aafp.org/afp/2017/0515/p637.html
[2] https://www.aao.org/eye-health/treatments/lasik
[3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007018.htm
[4] https://www.angelini.es/superficie-ocular-y-cornea-pdf/Superficie_ocular_y_cornea_4.pdf
[5] Shtein RM., Post-LASIK dry eye, Expert Rev Ophthalmol.;6(5):575-582, 2011.