A nivel mundial se estima que aproximadamente 1300 millones de personas conviven con algún tipo de deficiencia visual. Las principales causas de la visión deficiente son los errores de refracción no corregidos y las cataratas. [1]
Según un estudio realizado, el 72,5% de los españoles declara tener algún problema de visión. [2] Los problemas de visión más comunes son los errores de refracción. [3]
La refracción ocurre cuando la luz cambia su dirección al pasar a través de un objeto hacia otro. La visión ocurre cuando los rayos de luz se desvían (son refractados) al pasar a través de la córnea y el cristalino. Esta luz es enfocada luego sobre la retina. La retina transforma la luz en impulsos eléctricos que se envían al cerebro a través del nervio óptico. El cerebro interpreta estos mensajes, convirtiéndolos en las imágenes que vemos. [3]
Los errores refractivos se pueden explicar como una condición ocular en la que los rayos de luz que entran en el ojo son mal enfocados, dando lugar a una visión borrosa. Dentro de estos errores refractivos encontramos la miopía (mala visión de lejos), la hipermetropía (mala visión de cerca), el astigmatismo (problema de enfoque y distorsión de la imagen) y la presbicia o vista cansada. Resultados recientes de clínicas oftalmológicas sugieren que: [2]
Los errores de refracción se pueden corregir con gafas, lentes de contacto o cirugía refractiva.
Hoy en día el manejo de los errores de refracción sigue siendo principalmente mediante el uso de gafas o de lentes de contacto. Aun así, los importantes avances tecnológicos en la cirugía refractiva han permitido que progresivamente esta sea una opción cada vez más utilizada por el paciente en la corrección de los defectos refractivos del ojo. [5]
La cirugía refractiva es el conjunto de técnicas quirúrgicas que permiten al paciente eliminar, o como mínimo, reducir la dependencia en el uso de las gafas y/o lentillas. Son diversas las motivaciones que conducen al paciente a solicitar una cirugía refractiva. Entre estas razones se encuentran el deseo de reducir el uso de gafas y lentillas, mejora de la agudeza visual por motivos profesionales, intolerancia a las lentillas, estética, etc. [5]
A partir del desarrollo del láser excimer en el 1983, se expandió el mundo de la cirugía refractiva con procedimientos como la PRK de sus siglas en inglés Photorefractive keratectomy y, el LASIK de sus siglas en inglés Laser-assisted in-situ keratomileusis [5]
El tipo de cirugía refractiva más comúnmente realizado es el procedimiento LASIK. [6]
Estas son algunas de las múltiples opciones quirúrgicas que actualmente existen, por lo que la mejor opción es decidir después de un examen oftalmológico minucioso y con el consejo por parte del oftalmólogo. [6]
Antes de la intervención se debe tener en cuenta que existen riesgos en la cirugía refractiva como en cualquier otra cirugía. En cuanto a posibles efectos secundarios, como halos o destellos, son mayoritariamente transitorios. La complicación más frecuente es la enfermedad del ojo seco. Este síntoma generalmente desaparece pasados unos meses, aunque en algunos casos puede persistir. Durante estos meses su oftalmólogo podría recomendarle el uso de lágrimas artificiales para lubricar el ojo.
Bibliografía:
[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/blindness-and-visual-impairment
[2]https://www.clinicabaviera.com/estudio_de_la_vision/Estudio_de_la_Vision_en_Espana.pdf
[3] https://www.nei.nih.gov/learn-about-eye-health/en-espanol/ojos-sanos/problemas-de-vision-comunes
[4] https://www.imo.es/es/presbicia-o-vista-cansada
[5] Cirugía refractiva: indicaciones, técnicas y resultados, Moreno N R. et al., 21, 6, 901-910, Revista Médica Clínica Las Condes, 2010
[6] https://www.aao.org/salud-ocular/tratamientos/cirugia-refractiva